Mi experiencia en y a partir de la UNILA: más allá de una elección académica, una elección de vida

  –  Uma opinião de Tania Rodriguez  –

“AMÉRICA INVERTIDA”, 1943. Ilustração de Joaquín Torres García

Mi nombre es Tania Rodriguez Ravera, tengo 25 años y nací en Montevideo, Uruguay. Me crié en un barrio llamado Cerro, en la zona oeste de Montevideo, un barrio pobre y de trabajadorxs.
Vengo de una familia de trabajadorxs, fui criada por mi madre Sandra, empleada de comercio desde hace más de 40 años y por mi hermana Nadia. Mi madre no pudo terminar sus estudios medios y ha trabajado toda su vida para criarnos. Sin casa propia y madre soltera, nunca nada nos faltó.
Desde chicas nos enseñó que el estudio era fundamental y el trabajo era una necesidad, al mismo tiempo que el amor y la solidaridad debían ser principios fundamentales en las relaciones humanas y sociales.
A los 19 años, recién cumplidos, yo trabajaba e intentaba estudiar. Había iniciado un curso técnico en ciencias de la comunicación y la licenciatura en la misma área. El trabajo dificultaba la posibilidad de estudiar, tanto así que la facultad había quedado en un tercer plano. Como mujer, pobre y trabajadora tuve que priorizar mi trabajo y el curso técnico como una forma de ingresar al mercado laboral. En febrero del 2011, cuando estaba en duda de seguir estudiando o dedicarme a buscar un trabajo mejor que el que tenía, apareció la oportunidad de ir a estudiar a la UNILA. La oportunidad de conseguir una beca, por haber sido estudiante de escuela pública y de bajos recursos, que me permitiera priorizar el estudio y de estudiar en una institución con una propuesta diferente, que tenía – y tiene, pese a los continuos intentos de descaracterizarla- como eje central la integración de los pueblos afro-indo-latinoamericanos fue algo que me hizo querer estudiar allí. Me enamoré de la propuesta. El curso que elegí, y nunca me arrepentiré, fue Historia con énfasis en América Latina (curso que cambió de nombre, porque inicialmente era de Historia y Derechos Humanos en Am. Latina). En Marzo me notificaron que había conseguido la beca y sin mucho que pensar, con ayuda de mis amigxs y familia, partí rumbo a Foz de Iguazú, Brasil. No conocía la ciudad, no sabía que me iba a esperar.
Sin dudas vivir en otro país, en una ciudad totalmente diferente, en una región de Frontera, compartida con Argentina y Paraguay, fue y es una experiencia difícil y única. Quién me conoce sabe que desde el primer momento en la UNILA me comprometí con el proyecto, tanto en su fase académica como política. Al final, el conocimiento es también un campo de disputa política. Soy de la segunda turma de la UNILA, llegue en 2011 y me gradué en 2015. Actualmente curso la maestría en Integración Contemporánea en América Latina en la misma universidad.
He pasado las diversas etapas y fases de la universidad, he vivido conquistas como la de la paridad y el co-gobierno universitario que logramos alcanzar en junio del 2013, y derrotas como la pérdida vía juicio legal, en 2015, de esa misma paridad por la que luchamos desde la abertura de la UNILA, y la disminución en más de 20% de la “cotas” para estudiantes indígenas, negros, pobres y de escuela pública en el 2013.
Actualmente nos atacan nuevamente. Luego del golpe jurídico-parlamentar que sufrió Brasil el año pasado, la derecha autoritaria y conservadora viene atacando todos los derechos de las clases populares: derechos sociales, laborales, culturales. La UNILA fue creada como una institución para promover la integración regional desde el plano educativo. Atacarla y eliminarla se trata de borrar cualquier rastro de los gobiernos y políticas de los años anteriores, que priorizaban en el plano de las relaciones exteriores, los vínculos Sur-Sur. Pero es importante mencionar que estos ataques no son solo externos a la comunidad académica de la UNILA. Dentro de ella no hay una visión unificada de lo que se quiere de la universidad. La UNILA, como cualquier otra universidad pero sobre todo por su carácter diferente, ha sido y será siempre un lugar de luchas y de disputas políticas e ideológicas. Hay sectores conservadores que buscan a todo costo eliminar su carácter latinoamericanista y popular, y sectores de “izquierda” que están más interesados en lograr cargos que en defender el proyecto. Una izquierda que parece no entender que mientras nosostrxs nos dividimos, lxs otrxs ganan. Una izquierda que parece no tener memoria, que parece no aprender de la historia.
Desde mi llegada a la UNILA en 2011, participé del movimiento estudiantil, me envolví con las luchas de movimientos sociales y populares, independientemente de partidos políticos. Desde mi humilde lugar, como estudiante universitaria, mujer y “no-brasilera”, busqué vincularme con los sectores populares de ese país y de la región en la que pasé más de seis años de mi vida. La Universidad tiene una función social fundamental y desde mi perspectiva, es junto a las clases populares que debe estar. Estudié, me gradué y continuó el camino académico junto a las actividades laborales que actualmente realizo.

 
Mi militancia estudiantil y social fue más allá de los muros de la universidad, o así lo intenté de diversas maneras. Me involucré en diversos proyectos universitarios, tanto de extensión como de investigación, en escuelas públicas de Foz, participé de Núcleos de Estudios como lo fue el NUEVA – Núcleo de Estudios de la Via Campesina y Agroecología. Colaboré siempre que pude con el Centro de Derechos Humanos y Memoria Popular de Foz de Iguazú, fui próxima de la Biblioteca Comunitaria de Cidade Nova, a la Asociación Guatá – cultura en movimiento, me sume a proyectos en la Ocupación urbana del Bubas, realicé actividades en las cárceles de Foz. En fin, intenté de diversas maneras involucrarme con la realidad del país y de la región en la que vivía y brindarle mi solidaridad y trabajo al pueblo brasileño desde las maneras que pude, inclusive, desde las actividades académicas.
En la UNILA tomé contacto con ideas y principios como la interdisciplinaridad, la interculturalidad, el Buen Vivir, entre muchos otros, quise colaborar en la construcción de una organización y un movimiento estudiantil que intentara romper con las formas tradicionales de organización jerárquica y “aparelhada” por partidos políticos. Quise colaborar en la construcción de un movimiento popular, latinoamericanista, democrático y revolucionario. Sin duda, fallé y fallamos como colectivo. Tal vez, muchas derrotas no habríamos sufrido sí nos hubiéramos unificado, si hubiéramos aprendido de los errores, si hubiéramos podido construir memoria. Hubo momentos cruciales, de importante organización, solidaridad y unidad, pero no ha sido suficiente. Precisamos construir, movilizar y consolidar. Precisamos UNIFICAR.
Estudiar es fundamental y para ello vamos a la universidad, pero si no participamos política y socialmente, nuestro rol y papel como estudiantes universitarios y futuros profesionales, pierde totalmente su sentido. Vivimos en sociedad y debemos, de diversas maneras y cómo podamos, involucrarnos con ella, comprender el porqué de las desigualdades, entender la realidad y nuestro lugar en ella, y buscar transformarla.
Yo cambié mucho desde que me fui a la UNILA en el 2011, aprendí muchisimo, madure y crecí. Me hice amigxs, compañerxs y hermanxs para toda la vida y de toda America Latina y el Caribe. MI idioma se transformó en un portuñol permanente. Me gradué, me convertí en una profesional, actualmente soy docente de historia de la enseñanza media en Uruguay y realizó actividades de investigación en la UDELAR. Mi formación académica fue muy buena, seguramente con muchas fallas por estar en continuo proceso de consolidación y como pasa en todas las universidades, pero no la cambio por nada. Me enamoré de mi carrera por la UNILA, quise ser docente viviendo en la UNILA, conocí, entendí y viví parte de mi continente en la UNILA, conocí diversas culturas, reconocí mis pre-conceptos y aprendí a luchar cotidianamente contra ellxs. Me vengo construyendo como una mejor profesional y mejor persona gracias a haber vivido y elegido la UNILA.
Vivir en una moradia con más de 300 personas de diferentes países y lugares del continente, compartir con compañerxs de diversos lugares del continentes, comprender que existen personas con ideales y sueños compartidos que provienen de diversas puntos de la región, con diversos aprendizajes, trayectorias, vivencias, orígenes. Personas que traemos en nuestros cuerpos y mentes diversos marcadores sociales (clase, étnicos, generacionales, nacionalidad), pero que llegamos a la UNILA y en la convivencia cotidiana somos obligados a repensar nuestras verdades, a repensar los privilegios, los lugares de donde venimos y quiénes queremos ser. Mi experiencia en la UNILA y en la Triple Frontera me hizo mejor profesional pero sin dudas, me hizo mejor persona. Construyendome y des-construyendome permanentemente.
Cuando atacan los derechos de los pueblos, de las clases trabajadoras en cualquier lugar, me indigno, me solidarizo y me revuelto más. Cada vez que atacan a la UNILA y a la integración latinoamericana – popular-, soy más unilera, soy más latinoamericana y latinoamericanista. Cuanto más nos ataquen, más resistiremos, más lucharemos y más nos unificaremos!!
Hay incontables cosas por contar, recordar y relatar sobre mi experiencia en la UNILA. Esto simplemente es un breve relato con el pretendí dejar una pequeña memoria de lo que la UNILA ha significado y significa para muchxs de las personas que por ella hemos transitado. Defiendo la UNILA, defiendo la integración latinoamericana y estoy junto al pueblo brasileño! Sabíamos que esto iba a pasar y no nos preparamos para ello, pero aún estamos a tiempo.
Organización, resistencia y lucha compañerxs! Como le dije hace unos días a un compañero: “Tenemos fuerza para resistir y seguir plantando semillas. Si logran acabar con la Unila, que sepan que la unila puede acabarse en cuanto universidad federal pero la integración y esos ideales no nacieron con ella y tampoco morirán. Eso es fato. Le guste a quien le guste”. La Unila somos nosotrxs y seguiremos siendo.
Por una UNILA que viva mucho más! Por una UNILA popular, latinoamericana y revolucionaria!
NO MÁS ATAQUES A NUESTROS DERECHOS!! FUERA TEMER! GOLPISTAS NO PASARÁN! DIRECTAS YA!
FUERA YANQUIS DE AMÉRICA LATINA! UNILA VIVE, LA LUCHA SIGUE!
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Tania Rodriguez, uruguaia, é formada em História pela UNILA. Durante seus estudos, contribuiu como voluntária de várias atividades comunitárias na área da cultura e dos direitos humanos.

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